La ceniza en nuestra frente nos recuerda, con espíritu franciscano, que somos pequeños y frágiles, pero profundamente amados por el Señor. Nuestra comunidad educativa del Colegio Sor Querubina de San Pedro vivió este momento de gracia en la Santa Misa presidida por Monseñor Ricardo Rodríguez, y recibimos también la bendición de una reliquia franciscana, en el marco de los 800 años del tránsito de nuestro padre San Francisco de Asís, renovando nuestro llamado a vivir con humildad, sencillez y amor. Que esta Cuaresma nos ayude a orar más, amar más y volver a Dios con un corazón sincero.